lunes, 30 de enero de 2012

Guatemala -> Guat-the-fuck

El día de hoy quiero hablar de una experiencia... extraña. Antes de empezar quiero agradecer a @sevenself por su contribución en el titulo de esta entrada.

Tras darme cuenta que no habría clases el día de hoy en la U y que no me devolverían el carro sino hasta la tarde, me dirigí a la casa del amigo que mencioné antes. Pasando por la avenida Elena, justo frente al hospital general, una señora de mediana edad (al parecer, ciega de un ojo) Se me acercó para pedir ayuda con una dirección. Según me informó, se trataba de las oficinas centrales de bienes raices, un lugar que desconozco totalmente. La señora confesó tener mala vista y ser incapaz de leer. Me dío un papel que supuestamente contenia la direción. Incluso antes de abrirlo noté que era una elección extraña de papel para escribir una dirección. Lo que tenía ante mis ojos era un cheque de Banrural al portador de Q. 4000

Ese fue el primer indicio de que algo no estaba bien. Desde ese momento empezé a ver por todas partes por algún indicio de asaltantes o algo parecido. Como todavia no veía nada seguí hablando con la señora y le indiqué que no había ninguna dirección escrita en el cheque. Le pedí que lo guardara y que tuviera cuidado con el. Luego otro caballero se acercó y parece que había entablado una conversación previa con la señora. El parecía saber en donde se encontraban las ofcinas. Esa fue mi segunda impresión de que algo malo iba a suceder. Si mi memoria no me falla el caballero se llamaba Emanuel. Tenia lentes y le faltaba uno de los dientes incisivos. Media aproximadamente 150 o 160 centimetros y era de complexión robusta. Vestía con una chaqueta de cemaco y tenía una mochila pequeña blanca con negro.

En contra de mis instintos de supervivencia callejera (que pueden o no ser buenos) decidí acompañar a las dos peersonas. Había que girar en algún sitio de la 5 calle (o 5ta calle A) hacia la 1ra avenida y en la esquina estaría el prodigioso edificio de las oficinas centrales de bienes raices. Al llegar a la calle pude notar que era una calle casi vacia excepto por una larga fila de carros parqueados que llegaban hasta la primera avenida. Otro mal presentimiento. Al ver que nadie más se acercaba a nosotros, comencé a pensar que en el peor de los casos no sería dificil someter Emanuel. Claro que pesaba más que yo, pero su cara estaba justo en mi alcance y su nariz era lo suficientemente grande como para no fallar. Una zancadía despues de un pueñetazo directo a la cara podria dejarlo fuera de combate suficiente tiempo como para que pudiera correr en caso el tratara de asaltarme.

Antes de continuar Emanuel me preguntó mi religión, como si eso fuera algo que pudiera hacer alguna diferencia. Dijo que me miraba cara de cristiano. Le dije que si timidamente. También pregunté por mi nombre, con el cual también mentí, ya que no estaba dispuesto a dar cualquier información real. La señora también estaba parloteando acerca de que ella era cristiana y que agradecía al señor por enviarnos y que pensaba recompensarnos a los dos. Inmediatamente declinamos su oferta. Luego el caballero me explicó que el edificio de bienes raices era un edificio de oficinas privadas, por lo que mientras yo hacía un tramite con la señora, el debia hacer otro adentro, por lo que me quería encomendar su mochila. Metío su celular y su billetera (con dinero) adentro de la mochila, la dobló y me la entregó como si me conociera de mucho tiempo.

Nada de lo que estaba viendo cuadraba. Primero una señora me muestra un cheque al portador de Q.4000 y pide una dirección que no conozco. Luego otro hombre aparece magicamente y dice saber donde esta la direción y en vez de asaltarme o algo me ofrece sus posesiones. Pero ya al borde de mi sanidad decidí decirle que no podía hacerme responsable de nada que no fuera mió. Le dije que podía ayudar a la señora a llegar al edificio, pero que bajo ninguna circunstancia podría hacerme cargo de nada.

No sé que fue al final. Talvez fueron detalles como la historia de la señora en la que un policia le dió jalón del trébol hasta la ave. Elena por "solo" Q.400. Talvez fueron los lentes de Emanuel, que todavia llevaban la etiqueta de 1.0+ que demostraban no solo tener poca graduación, sino que ser nuevos y de tienda. Talvez fue la chaqueta de cemaco que cargaba... pero ninguna otra pieza del unifrome. Lo que si se es: en algún lado de la ave. Elena cambié de opinión, me despedí y les desíe exitos en su empresa.

Así que aquí me tienen, en la casa de @Sevenself escribiendo de esta bizarra historia a la cual todavia no puedo hallarle pies ni cabeza. Creo que talvez mi sentido de la inseguridad me evito el hacer una buena acción. Quizá evito que me mataran. Aun no lo sé.



Me gustaría discutir varias cosas como la percepción religiosa que tuvieron los dos personajes que me encontré; o si de repente la gente cree que el crimen desapareció de Guatemala; o si tengo algo en la cara (o mi ropa) que dío la impresión de ser de confianza. Pero creo que dejaré eso para otro momento en el que pueda procesar de mejor manera que acaba de pasar el día de hoy.

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